FURIA SÚBITA

FICHA TÉCNICA
T.O.: Sudden Fury
Aka: Dirty Fred
Año: 1975
Dir: Brian Damude
Prod: Film Can Productions
País: Canadá
Music: Matthew McCauley
Cast: Dominic Hogan, Gay Rowan, Dan Hennessey, Hollis McLaren, David Yorston, Eric Clavering, Sean McCann, Robin Ward

REVIEW
Podría pasar por una de las "ABC Movie of the Week" (La casa que nunca muere, El diablo sobre ruedas, Nightmare in Badham County...), o un capítulo alargado de la serie "Alfred Hitchcock presenta...". Sin embargo este es un olvidado y singular thriller de explotación canadiense que fue recuperado por el sello Vinegar Syndrome en 2018; aunque en España había sido editado en vídeo en los 80, sorprendentemente o no tanto dada la enorme cantidad de rarezas que llegaron a España en pleno boom del vídeo. 
Fred lleva a su esposa Janet fuera de la gran ciudad, a la zona más profunda y campestre de Ontario, donde él quiere construir un hotel rural. Pero para ello necesita el dinero de su mujer, a la que intenta convencer mostrándole las hermosas vistas y el terreno que quiere adquirir para tal negocio. Ella no se fía del tarambana de su marido y se niega a darle el dinero. 
Tras pasar por una gasolinera perdida emprenden el camino de vuelta, con Fred todavía muy enojado por la negativa, que aprovecha para echarle en cara las infidelidades que sospecha y que ella le confirma. Fuera de sí acaba perdiendo el control del volante, saliendo de la carretera y cayendo por un terraplén. La mujer queda atrapada en el vehículo, bocabajo y desangrándose por las graves heridas. El marido decide dejarla morir y abandona el lugar del accidente, pero no cuenta con que un extraño (con el que había tenido un breve altercado en la carretera) ve de lejos el coche accidentado y acude al auxilio de Janet. A partir de aquí se inicia una caza de ida y vuelta entre los dos hombres. 
Único largometraje del director Brian Damude, con un reparto prácticamente de actores desconocidos; sólo familiar Hollis McLaren en la piel de una joven granjera, que venía de hacer un papel similar en el clásico de venganza canadiense Domingo sangriento (Sunday in the Country, 1974) y que después apareció en otras producciones franco-canadiense independientes, algunas de gran calidad como Atlantic City (1980) de Louis Malle. Dominic Hogan, actor que interpreta al psicótico Fred, falleció pocos meses después de estrenarse la película y anteriormente sólo había trabajado en algunas series de televisión. 
El director reparte guiños cinéfilos, como apellidar Bates al matrimonio (por Norman Bates y su hotel) o llamar Polanski a un inspector de policía. Atendiendo a las palabras del propio director, Sudden Fury pretende ser un homenaje a su admirado Claude Chabrol, lo cual hilando fino se puede llegar a intuir; al Chabrol de la campiña francesa de El carnicero (Le boucher, 1970), al de Accidente sin huella (Que la bête meure, 1969) o La mujer infiel (La Femme infidèle, 1969). 
Personalmente la peli ha resultado toda una sorpresa, si bien es cierto que iba sin expectativas ni había leído mucho sobre ella. Es extrañamente entretenida, al ser imprevisible por momentos -con un argumento que juega la carta del falso culpable- y, finalmente, desconcertante en el mejor de los sentidos. Se nota el bajo presupuesto, pero está bien realizada y lejos de ser algo cutre. Sin duda el entorno rural canadiense juega a su favor. Un título a subrayar en lista de Canuxploitation, el cine de género setentero facturado en el frío país de los grandes lagos.
Review by Gerard Fernández 

MÁS IMÁGENES DEL FILM

DIABOLIK

FICHA TÉCNICA
T.O.: Diabolik
Aka: Danger Diabolik
Año: 1969
Dir: Mario Bava
Prod: Dino De Laurentiis
País: Italia-Francia
Music: Ennio Morricone
Cast: John Phillip Law, Merisa Mell, Michel Piccoli, Adolfo Celi, Renzo Palmer, Caterina Boratto, Mario Donen, Claudio Gora, Lucía Modugno, Annie Gorassini

REVIEW
“Visto el pésimo uso que hace el Gobierno del dinero público, procuraré que en el futuro no pueda disponer de él. Firmado: DIABOLIK."
(a continuación hace saltar por los aires el edificio de Hacienda).
Las hermanas Angela y Luciana Giussani, creaban en 1962 el fumetto “Diabolik” que obtenía un éxito multimillonario en Italia, y hacía famosísimo a su personaje, un delincuente, casi un terrorista, que robaba sólo a los ricos y mantenía en jaque al Estado, pero, en lugar de repartirlo con los pobres, se lo quedaba todo para él, guardándolo en su refugio subterráneo que estaba dotado con trampas de última tecnología para compartir dinero y sexo con su novia Eva Kant.
Los fumetti, palabra italiana basada en “fumo” (humo), que significa algo así como “pequeñas nubes de humo”; esto es, diminutas visiones encuadradas en viñetas ilustradas, que en la mayoría de los casos, lo que determinaba su éxito era debido a la extrema crueldad y sadismo del héroe que aplicaba técnicas mortales para conseguir sus objetivos. Así Diabolik era experto en lanzar y matar con el cuchillo, como también en la utilización de todo tipo de drogas y venenos.
En 1967, Dino de Laurentiis que había comprado los derechos a las hermanas Giussani para llevar al cine este proyecto, contrataba al director Tonino Cervi para hacer la película, quien iniciaba el rodaje con Jean Sorel en el papel de Diabolik y Elsa Martinelli como Eva Kant, pero a la semana, después de ver lo filmado, con una mayor parte de sesiones fotográficas que no tenían demasiada calidad, el productor despide a todos, decidiendo que el proyecto debía contar con un mayor presupuesto y una distribución de Paramount a nivel internacional, por lo que asigna 3.000.000 de dólares a la película y le da la dirección a Mario Bava, ofreciendo también el personaje a John Philip Law, que se encontraba rodando en ese tiempo Barbarella (como el ángel Pygar), y pensando en la actriz Catherine Deneuve como Eva Kant, ya que Marilu Tolo había sido descartada
Pero en poco tiempo Mario Bava también se deshace de Catherine Deneuve, porque ella se niega a dar más verosimilitud a las escenas eróticas y también porque su altura queda ridícula comparada con la de John Philip Law, y contrata a la austríaca Marisa Mell, que será la compañera perfecta de Diabolik, consiguiendo esta pareja una química fuera de lo común. Así Bava, inspirándose en tres fumetti del personaje (“Lotta disperatta”, “L’ombra della notte” y “Sepolto vivo!”), lleva al cine en Abril de 1967 esta producción, que será objeto de múltiples alabanzas económicas, al utilizar Mario Bava únicamente 400.000 dólares del presupuesto, devolviendo a De Laurentiis el resto.
Aunque el productor intentó utilizar el dinero sobrado para hacer una segunda parte, desistió ante la negativa de Mario Bava, que argumentó una enfermedad imaginaria, pero también el rechazo fue debido al fracaso de las expectativas en su estreno, ya que el “badget” conseguido en taquilla no fue excesivo, ni tampoco las críticas fueron demasiado positivas, ya que muchos críticos defenestraron la película catalogándola de banal y alimenticia, mientras que otros (incluido Cahiers du Cinema) alabaron el gran genio de Mario Bava al trasladar al cine el universo del cómic, porque conseguía una obra de un gran espacio intemporal, hecha con una gran fantasía y con unos encuadres mágicos repletos de efectos especiales anamórficos, donde el color visual es plenamente atractivo. Diabolik en una de las películas claves del pop art, la psicodelia y el futurismo de los años sesenta.
Diabolik (John Philip Law) roba diez millones de dólares ante las narices del inspector Ginko (Michel Piccoli), escapando con su jaguar negro, hasta alcanzar en un tunel a su novia Eva Kant (Marisa Mell), que lo espera con su jaguar blanco, y juntos huyen a su refugio subterráneo donde hacen el amor en una cama psicodélica forrados y tapados por el montón de dólares que han desparramado allí.
El Ministro del Interior (Terry-Thomas) anuncia por televisión el restablecimiento de la Pena de Muerte, y el inspector Ginko ordena una gran redada a la Mafia, por lo que el gangster Ralph Valmont (Adolfo Celi), pacta con la policía la captura y entrega de Diabolik, pero éste ha decidido regalar por su cumpleaños un collar de esmeraldas a su novia, y se lo roba a Lady Clark (Caterina Boratto), escalando la torre de su castillo y burlando de nuevo a la Policía, a la que hace creer que ha escapado lanzado por una catapulta hacia el mar.
Diabolik, como protesta por el despilfarro que hace el Gobierno del dinero público, dinamita y explota todos los edificios que recaudan impuestos, por lo que crea una crisis económica sin precedentes que obliga al Ministro de Economía salir en TV para pedir a los ciudadanos que paguen de inmediato sus impuestos. Como esto provoca en la población más risa que otra cosa, el Estado decide fundir todas sus reservas en un gran lingote de oro de varias toneladas de peso que no pueda ser robado por Diabolik. 
Lo primero que llama la atención de este gran “divertimento” es el magnífico trabajo Bava, que propone continuos encuadres para homenajear a las viñetas ilustradas (la imagen de ellos en el retrovisor del coche; la tortura de Eva vista a través de los barrotes de la cama; la cámara que se encuentra detrás de espacios cuadrados en las escenas de la banda de gangsters, etc…). Hay que mencionar además la interpretación de John Philip Law que recrea el personaje con movimientos mecánicos, y también con sus ojos, que muchas veces quedan estáticos, y que es lo único visible porque va literalmente forrado con una máscara-vestimenta negra (creada por Carlo Rambaldi) que le cubre su cara y su cuerpo.
La música de Ennio Morricone, que utiliza la voz de Edda dell’Orso en melodías sensuales, pero también orquesta con multitud de trompetas para dinamizar la acción, así como el uso apropiado del sytar para enmarcar el carácter fantástico y misterioso de Diabolik, está acorde con la calidad de toda la película, y Morricone no olvida crear un genérico (“Deep Down”) que canta Christy en la versión single de vinilo 45 que salió en su día. Es un trabajo del compositor realizado con su equipo colaborador de los años sesenta, donde no falta ni el coro de “I cantori moderni” de Alessandro Alessandroni (también presente en algunos temas musicales), ni la experta batuta de Bruno Nicolai. Lástima que el master musical se perdiera en un incendio, y no pueda ser recuperado, teniéndonos que conformar los coleccionistas con la música que ha quedado registrada en la película.
Mario Bava, se divierte a lo grande, filmando un personaje malévolo que lucha contra un Estado que parece idiota y malvado, al que burlará una y otra vez, para lucir una película destacada en su producción, y que el tiempo ha revalorizado como se merece, ya que, aunque logró pasar la censura en su momento, tuvo muchos problemas con la distribución, porque en Inglaterra se estrenaba en 1969 con 14 minutos cortados, y la escena de la juventud experimentando con drogas y sexo era eliminada en muchas versiones, a pesar de que Bava había retratado a la Mafia como la culpable de la "perversión" juvenil.
No se puede negar una gran admiración por Mario Bava, que rodaba escenas fabricadas con el dibujo de una casa fotografiada en una caja de cerillas, que recortaba y luego pegaba en un cristal, filmándolo a continuación y añadiéndolo a la imagen; así como las espectaculares imágenes cromáticas de la galería subterránea del refugio de Diabolik, donde no hay absolutamente nada de nada en los decorados, y todo está dibujado luego sobre lo filmado; es una habilidad que supera con creces los efectos especiales hechos hoy en día por ordenador, que los coleccionistas y devotos del Séptimo Arte debemos al gran genio que fue Mario Bava para que ocupe el lugar que merece en la Historia del Cine.
Review by Antonio Domínguez & Gerard Fernández(C)2011

MÁS IMÁSGENES DEL FILM

Y DESPUÉS, SIN PARAR, HASTA EL FINAL

FICHA TÉCNICA
T.O.:  Straight on Till Morning
Año: 1972
Dir: Peter Collinson
Prod: Hammer Films
País: Reino Unido
Music: Roland Shaw
Cast: Rita Tushingham, Shane Briant, Annie Ross, Katya Wyeth, James Bolam, Tom Bell, Mavis Villiers
  
REVIEW
A comienzo de los 70 la mítica Hammer, intentando evitar el declive, experimentaba con nuevas fórmulas alejadas del terror gótico intentando adaptarse a las nuevas tendencias del género. De todos los títulos facturados en esta última etapa, este posiblemente sea el más insólito y oscuro de todos. Ideado como un siniestro cuento de hadas y parcialmente inspirada en un hecho real acontecido en los años 60, los Asesinatos del Páramo (Moors Murders), una de las páginas más perturbadoras de la crónica negra de Inglaterra; un caso donde se encontraron grabaciones sonoras de torturas, asesinato y violación, además de macabras fotografías hechas a una de las víctimas, una niña de 10 años. En Y después, sin parar, hasta el final, un maníaco sanguinario que sufre el síndrome de Peter Pan graba y reproduce los sonidos de sus víctimas a su próxima víctima. 
Brenda (Rita Tushingham) es una joven introvertida e ingenua que vive con su madre en los suburbios de Liverpool. Allí se dedica a escribir cuentos de hadas, donde imagina que se convierte en una bella princesa llamada Rosalba. Pero más que fábulas para niños que esperan ser publicadas algún día, más bien es su forma de evadirse de la realidad. Un día, Brenda comunica a su madre que se muda a Londres en busca de un padre para su bebé (hijo que ni existe ni está en camino). Ya en la gran ciudad, y después vivir un tiempo en una habitación mugrienta, encuentra trabajo en una boutique de moda y alquila una habitación libre en un piso propiedad de su compañera de trabajo Caroline (la atractiva Katya Wyeth, que venía de aparecer en La Naranja Mecánica de Kubrick).
Con el objetivo de cumplir el propósito que le llevó hasta la capital, Brenda sale en busca de hombres, a los que aborda en la calle de forma aleatoria, intentando entablar conversación sin éxito dadas sus nulas capacidades sociales. El único chico que muestra un poco de interés en ella acaba siendo seducido por Caroline después de una de las fiestas que ésta organiza en el piso, aprovechando la ausencia de Brenda que ha salido para comprarles cigarrillos. Cuando vuelve los sorprende en la cama y abandona la casa llorando, pero esa misma noche se encuentra con otro que llama su atención, un joven de aspecto andrógino llamado Peter (Shane Briant) que va buscando a su perro; creyendo que él no la ha visto, secuestra al perro con la intención de tener una excusa para conocerlo. Pero Peter es un asesino en serie… 
Brenda está interpretada por Rita Tushingham, actriz británica a la que recientemente vimos interpretar a la abuela de Thomasin McKenzie en la película de Edgar Wright Última noche en el Soho (Last Night in Soho, 2021), lo cual no es casual, ya que Y después, sin parar, hasta el final es uno de los puntos de referencia de Última noche en el Soho, y el personaje de la protagonista (McKenzie) está inspirado en Rita Tushingham, que representaba la antítesis de las Dolly Birds del Swinging London en la década del 60. Son muchas las cosas que Wright tomó de la película de Peter Collinson, pero esto ya merecería un análisis a parte. 
El director Peter Collinson, que entonces tenía 36 años, había debutado cinco años antes con una semi-desconocida e impactante home invasion titulada El Ático (The Penthouse, 1967), protagonizada por Suzy Kendall antes de convertirse en icono femenino del spaghetti thriller de la mano de Dario Argento y El pájaro de las plumas de cristal (1970) y después con Torso (Sergio Martino, 1973), Spasmo (UmbertoLenzi, 1974) o el british-giallo Pánico en el bosque (Sidney Hayers, 1971). 
Aunque el mayor éxito de Collinson fue The Italian Job (1969) con  Michel Caine,  El Ático es su película más personal y donde encontramos muchos de los conflictos y obsesiones que irá introduciendo en posteriores trabajos colindantes con el horror; tal es el caso de Atrapadas por el pánico (Fright, 1971), Los cazadores (Open Season, 1974) o el título que nos ocupa. Peter Collinson falleció tan solo ocho años después, en 1980, a la temprana edad de 44 años.
En Y después sin parar hasta el final la propia protagonista, Brenda, es una persona inestable mentalmente y todo apunta a que padece algún tipo de trastorno leve, muy posiblemente el llamado Complejo de Wendy, que se caracteriza por la resignación al sufrimiento y la humillación con tal de agradar o evitar molestar a los demás. Las personas con Síndrome de Peter Pan, incapaces de asumir responsabilidades adultas, habitualmente buscan una "Wendy" que cargue con los deberes y obligaciones que ellos evitan. 
El título original Straight on Till Morning, está sacado de la novela de Peter Pan (Peter & Wendy. 1911) escrita por James M. Barrie a partir de su propia obra de teatro estrenada en 1904. Y hace referencia a la frase "Second (star) to the right, and straight on till morning" (segunda estrella a la derecha, y recto hasta la mañana) que indica la dirección hacía Neverland, el País de Nunca Jamás. En la película, esta frase es recitada por el psicopático Peter, interpretado por el actor Shane Briant (Capián Kronos cazador de vampiros, Frankenstein y el monstruo del infierno...).
Cuando Brenda va a la casa de Peter para devolverle el perro, le acaba confesando que todo ha sido un truco y que está buscando un hombre que la deje embarazada: "Vine a preguntarte si me darías un bebé". Para su sorpresa, Peter le contesta que se lo pensará y, sin garantizarle que vayan a mantener finalmente relaciones sexuales, le pone la condición de que debe mudarse a vivir con él y encargarse de todas la tareas domésticas, incluido el prepararle la comida ya que él nunca cocina ni limpia. Ilusionada por la posibilidad engendrar el bebé que tanto desea acepta las condiciones.
Brenda no es el tipo habitual de Peter. Antes de conocerla hemos visto cómo él seduce y conquista a mujeres que podrían ser su madre (una de ellas es Annie Rosse, que también canta el tema principal del film), las cuales se dejan humillar patéticamente suplicando el amor de su joven amante; finalmente acaban siendo asesinadas en un macabro juego (tal como Peter lo llama) de "mágia", que consiste en hacerles escuchar la grabación sonora de la muerte de su anterior víctima. Pero Brenda es joven, sencilla, incluso nada bonita. Lo que ambos tienen en común es un mundo imaginario, porque tanto él como ella han construido una fantasía a su alrededor. Ella se presenta a Peter como Rosalba, el nombre de la princesa del cuento de hadas que ha estado escribiendo. Peter también viaja bajo un seudónimo (su nombre real es Clive) y le cuenta su vida a Rosalba a través de la alegoría de un cuento de hadas. 
Sin saber que el verdadero nombre de Rosalba es Brenda, le "obliga" a llamarse Wendy, tanto como medida de control como un reflejo de su obsesión con la historia de Peter Pan: hemos visto también cómo le dice a sus víctimas que las está llevando al País de Nunca Jamás, y el nombre de su perro, Tinker, es por Tinker Bell (Campanilla). 
La película juega por momentos con el montaje para "contagiar" al espectador el desorden interior de los dos protagonistas. Esta labor montaje corre a cargo del escocés Alan Pattillo, al que probablemente contrataron por haber sido el editor de Walkabout (1971), la fascinante primera película de Nicholas Roeg que hacía gala de un montaje sincopado, con saltos y cortes discontinuos. Pattillo en adelante se convertira en un colaborador habitual para Collinson, no así de Roeg que por su parte seguiría utilizando estos recursos de forma brillante, véase sin ir más lejos Amenaza en la sombra (Don't Look Now, 1973).
El modus operandi de Peter para con sus víctimas es comparado habitualmente con el del protagonista de Peeping Tom (Michael Powell, 1960) el cual registra con una cámara los agónicos últimos instantes de vida de sus víctimas; por ende, muchas veces se afirma que la película de Powell es una de las fuentes de inspiración de Y después sin parar hasta el final. A mi juicio es probable que Peter Collinson y el guionista John Peacock tuvieran presente de alguna forma una obra tan seminal como Peeping Tom, pero realmente, tal como comentaba al principio de la review, la verdadera fuente de inspiración fueron los Asesinatos del Páramo, el caso más sonado de la crónica negra de la época; una ola de asesinatos cometidos en los alrededores de Manchester entre 1963 y 1965, un suceso rodeado de demenciales componentes psicosexuales. 
Como también decía al comienzo, los estudios Hammer estaban pasando su peor momento y habían dejado de ser una referencia. La saturación del mercado de películas de terror a partir de la segunda mitad 60, especialmente tras el éxito de La semilla del Diablo (Rosemary's Baby, 1968) y La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead, 1968), que marcaron el camino del cine de terror moderno; sin olvidarnos del New Hollywood y su democratización de la violencia, véase Bonnie & Clyde (1967) o Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1968). Todo esto, unido a la perdida de inversionistas estadounidenses, forzaron cambios a la otrora lucrativa fórmula Hammer, aunque pronto se dieron cuenta de que la censura británica no les permitía competir con las películas de serie de b y exploitation americanas, mucho más explícitas tal cómo reclamaba el público de finales de los 60. Sin embargo, entendieron que sí podían seguir la tendencia marcada por las películas europeas y los perversos psycho-thrillers que se estaban haciendo principalmente en Italia, Alemania y España que combinaban horror, misterio, erotismo y entramados freudianos, enmarcados casi siempre en un estilo sofisticado o cosmopolita. 
De hecho en Gran Bretaña ya se estaban produciendo este tipo de películas, en una especie de fenómeno casi paralelo al de los otros países, con una identidad propia, que se podría catalogar como el "british giallo"; por ejemplo Nervios rotos ("Twisted Nerve". Roy Boulting, 1968), El amargo sabor del miedo ("Taste of Excitement". Don Sharp, 1969), Ya soy una mujer ("I start counting". David Greene, 1969), Whirpool (José Ramón Larraz, 1970), De repente la oscuridad ("And soon darknest". Robert Fuest, 1970), No grites simplemente muere ("Die screaming Marianne". Pete Walker, 1971)... Tal vez las películas de Roy Boulting y David Greene son las que más en línea están con la cinta de Peter Collinson. A modo de curiosidad decir que Straight on Till Morning fue estrenada en Italia bajo el "argentiano" título de Quattro farfalle per un assassino.
Al penetrar por primera vez Brenda en la casa de Peter éste cierra tras de sí la entrada a la vivienda, dejando al espectador con un primer plano de un pájaro con las plumas de cristal que adorna la puerta. Voluntariamente o no se trata de una metáfora: el monstruo ya no vive en un lúgubre y viejo castillo, sino en el mismo universo que los modernos thrillers de terror creados por Dario Argento. 
Review by Gerard Fernández