EL PURO SE SIENTA, ESPERA Y DISPARA

FICHA TÉCNICA
T.O: La taglia è tua... l'uomo l'ammazzo io
Dir.: Edoardo Mulargia
País: Italia-España
Año: 1969
Música: Alessandro Alessandroni
Cast: Robert Woods, Rosalba Neri, Maurizio Bonuglia, Marc Fiorini (Ashborn Hamilton Jr.), Mario Brega, Lisa Seagram, Mariangela Giordano, Aldo Berti, Fabrizio Gianni, Angelo Dessy, Attilio Dottesio, Gustavo Re, César Ojinaga, Fernando Rubio (Ted Ruby/Larry Sheffiel), 

 REVIEW
Para poder tener la versión completa de esta película ha hecho falta un montaje entre la Versión Francesa, la Versión Española, la Versión Americana y la Versión Italiana. Todas y cada una de estas versiones tienen escenas inéditas en las otras, y una vez conseguido un único vídeo que hace más entendible esta película, podemos afirmar que nos encontramos ante uno de los Spaghetti Westerns más insólitos jamás filmados.
El bandido Gipsy, homosexual y psicótico (Marc Fiorini firmando como Ashborn Hamilton jr.) es liberado de la cárcel por su banda, formada por cuatro pistoleros muy particulares: un sádico (Maurizio Bonuglia), un gay al que le gusta vestirse de mujer (Aldo Berti), un bruto (Mario Brega) y un predicador (Fernando Gianni); y les anima a participar en un buen negocio: cobrar la recompensa que dan por El Puro (Robert Woods), un famoso pistolero que ahora está retirado y por el que ofrecen 10.000 dólares. Para darle caza, no dudan en asesinar a la amante de El Puro, una prostituta de saloon llamada Rosie (Rosalba Neri) que está ahorrando dinero para retirarse. El Puro, que malvive en el sufrimiento y que está alcoholizado atravesando un delirium tremens, ante el asesinato de su chica, vuelve a ponerse las pistolas para enfrentarse con la banda.
 La particularidad que tiene este Spaghetti Western es el cambio de registro en su esquema:
1.- Los bandidos son ahora caza recompensas que deben de cobrar la del protagonista de la película, un pistolero atormentado por sus recuerdos, que ahora es una piltrafa humana, y que busca refugio en el alcohol para olvidar sus pasiones (estupendo Robert Woods).
2.- Esa homosexualidad latente que existe entre el jefe de la banda Gipsy con Cassidy, el pistolero travesti que se pone un vestido de señora, y que luego se abrocha en la falda el cinto con las pistolas, y al que besa en los labios apasionadamente, como premio por haber asesinado brutalmente a la prostituta (¿o a la “mujer”?), en una escena que sólo existe en la versión francesa.
 Además están los paralelismos con la trilogía de Sergio Leone: el jefe Gipsy, se ríe como un loco y dispara al azar en un ataque de histeria (recuerdo de Gian Maria Volonté, “el Indio” en “La muerte tenía un precio”); la escena donde entran en la tienda y roban además de ropa, un arsenal de armamento (recuerdo de Eli Wallach en “El bueno, el feo, y el malo”) y también de esta misma película, la música de Alessandro Alessandroni (el que silba en “La muerte tenía un precio”) que compone una banda sonora basada en el grito y muy parecida a la de “El bueno, el feo y el malo”. No falta tampoco Mario Brega, haciendo su sempiterno papel de “madre protectora”, en este caso cuidando a su hermano pequeño.
La película fue dirigida por Eduardo Mulargia bajo el seudónimo de Edgar G. Muller y contó con una producción con España de Ignacio F. Iquino que aportó a los actores catalanes Gustavo Ré, César Ojinaga y Fernando Rubio; en España resultó tan cortada que era inentigilible, y además está la presencia del niño Valerio Fioravanti o también Giusva Fioravanti, que era amigo personal del director, y cuya cara angélical no le impidió resultar convicto de asesinato de un policía en la masacre de Bolonia por los neo fascistas en 1975, terminando este hecho con su corta carrera para el Cine y donde había destacado precisamente en los Spaghetti Westerns.
Robert Woods, en su papel de pistolero alcoholizado, resulta impresionante, así como la guapa Rosalba Neri que esta vez debe morir a manos de un sádico que golpea su cabeza contra un palo hasta destrozarla. Original, curiosa y si se tiene completa, además de verse, hasta puede entenderse.  
Review by Antonio Domínguez

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