-INTRO: A PROPÓSITO DE UN PAR DE TARZANES DE PROFILMES
-TARZÁN Y EL MISTERIO DE LA SELVA (1973)
-TARZÁN Y EL TESORO DE KAWANA (1974)
Con Italia a la cabeza y buscando series y temas que fuesen rentables entre el público, encontró en el célebre rey de la selva todo un filón a explotar. Cierto que a principios de los 60 los italianos fueron los encargados de servir al publico una serie de clones que poseían todos los atributos del héroe selvático,ahí están los Karzan o Tarzak, que por obra y gracia de las leyes cinematográficas y distribuidores españoles, en su exhibición en suelo patrio, fueron sencillamente Tarzán, con la excepción de otro rey de la jungla, Zambo, realizado a mayor gloria del culturista habitual del Peplum, Los 3 Superman y compañero de Comisario x, Brad Harris.
El argumento ser es tremendo: resulta que el servicio secreto británico se propone pacificar una conflictiva región de África, donde dicen que reina el caos, para ello nada mejor que endosarle el asunto al mejor de sus agentes, un James Bond de andar por casa, interpretado por César Burner, el protagonista de La noche del terror ciego (Amando de Ossorio, 1971).
Por aquello del peligro, le acompañarán 4 agentes femeninas, una compatriota inglesa, una americana, otra rusa y una francesa. Ni que decir tiene que dichas señoritas son jóvenes, sobradamente preparadas y entrenadas, expertas luchadoras y tiradoras; no vean que arte tienen... Como camuflaje las 4 agentes femeninas irán disfrazadas de MONJAS, y el caballero como de misionero, ¡ala! todos a recitar y repartir biblias.
francamente majareta, nos encontramos con que Tarzán no es el protagonista, tan solo un reclamo, apareciendo de vez en cuando por la trama, para repartir unas cuantas hostias y hacer que suene el inconfundible grito, creado por M.G.M. para las películas interpretadas por Weissmuller.
El desarrollo de la función se reduce a una serie de encontronazos entre el agente disfrazado de misionero y las falsas monjas con los sicarios del villano, interpretado por Julián Ugarte. De vez en cuando y según convenga Tarzán aparece y echa una mano o el puño para terminar en la guarida subterránea del villano, todos juntos y revueltos, donde es utilizado como aplastante fuerza de choque, dando buena cuenta de los pérfidos quebrantantes de la paz africana. La paz del hombre mono será quebrantada por una de las monjas de pega que decide quedarse allí. Review by Chus Parrado 
Se encontrarán con Tarzán, que en esta ocasión luce taparrabos de leopardo, entregado a sus quehaceres, ver los bichos de por allí, columpiarse en una liana, bañarse en el río y vivir en una chabola; por cierto, al igual que el bodrio anterior tampoco es el protagonista, y aún aparece menos tiempo en pantalla.